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Pequeña historia en Illingen ( Saar ) parte II

Illingen, 29 de Marzo, 2007

Decididamente caminando hacia aquel lugar, volteo, sigue el regionalbahn estacionado, y la gente ha desaparecido. Sigo caminando, exhalando vapor, tosiendo eventualmente, y abro una puerta. Un pasillo, todo cerrado por dentro, nada de interés. Rodeo el edificio, ahora llego a la parte que parece ser la de enfrente, con una fachada casi toda de vidrio, igual que la puerta, la cual abro y me meto. El lugar tiene una barra, con un señor sentado, bebiendo una cerveza. Un muchacho atendiendo detrás de la barra, y una señora sentada en una de las mesas. Detrás de la barra se pueden ver muchas botellas y copas, todo el lugar es como una mezcla de pub y café, aunque estaba iluminado como bar, luz tenue. al fondo de la derecha estaba otra puerta de vidrio donde se podía observar el pasillo que vi anteriormente. Deduje que ahi estaban los baños, y/o la venta de boletos de tren, cosa que yo no necesitaba.

Al entrar, todos voltean, como si vieran a alguien extraño perdido ( que en realidad lo era ) entrando en su lugar de costumbre.
- Habla español? – Le pregunto
De respuesta es una expresion de que no entiende nada.|
- English? Do you speak Enlgish?
- oh! little … little
En un intercambio de palabras, muecas y señas, y la intervención del señor que esta sentado en la barra, que por cierto el no sabe ni una sola palabra ni de ingles ni español, y mi papelito impreso con datos del concierto, pregunto si es ahí donde está el Kulturforum Illipse.
( traducido, y omitiendo lo repetitivo del “no te entendi” ) – Y a que vienes a Illingen, al Illipse?
- A un concierto
- ah! Si, aqui hacen varios conciertos. Quien toca?
- Haggard.
- Haggard? Quienes son? no los conozco. – Y le traduce a su otro cliente que no entiende nada.
Me describen el camino de donde es, no queda lejos me dan a entender. Pregunto por algún hotel, y … no saben de ninguno. Me ofrecen un numero de un taxi, y al decir que sí, el mismo muchacho hace la llamada por mí. Después de varias frases que ni entendí, cuelga y me dice que llegará en unos minutos. Me siento mas tranquilo. Pido una cerveza, ya que veo que es el final de la travesía ( mi preocupación ahora es comprar el boleto ). Prendo un cigarro y les ofrezco, mientras comienzan una repetida plática de que si de donde soy, que lugares he visitado, que si que me parece …

Se acerca un vehículo. Es el taxi. Quiero pagar mi cerveza, la cual me tomo de un solo golpe, y me quedaba mas de la mitad. Al querer pagar, lo interrumpe el señor sentado en la barra. Se intercambian palabras, y me dice el bartender que el señor quiere invitar mi cerveza. Lo volteo a ver y me hace con su cerveza un gesto de “salud”. Le doy las Tankeschön. El taxista, un señor de barriga un poco prominente, canoso de bigote grueso, también a punto de blanco, y el bartender empiezan a intercambiar palabras. Excelente. El taxista tampoco habla ni inglés ni español. Instintivamente entendí que le explicaba que buscana un hotel (aunque nunca sabré con certeza que tanto se decían), el taxista piensa, pone expresión de “ya me acordé de uno” y me hace señas que lo acompañe. Les doy las gracias a los que estaban ahi, por las indicaciones, la cerveza, el taxi, y hacerme sentir como que “lo desconocido” no siempre es tan malo.

Me subo al taxi. Es agradable subirse a un transporte que no sea tren, ni camion, ni bus, ni taxi-que-parece-carro-policia ( véase Pequeña historia en Londres, parte II ). Aquí pasó algo realmente curioso: el taxista y yo empezamos a ‘platicar’,él en alemán, y yo en inglés. Lo que hacía comprensible la plática, eran las palabras aisladas en inglés que mencionaba de pronto. Me hizo entender que había dos hoteles, y me preguntó algo que no entendí. Después deduje que me preguntaba que si acual quería ir. Él decidió por mi, y me repitió el nombre del hotel dos veces. No le entendí. Le comentaba que estuviera cerca del Kulturforum Illipse. Otras palabras que no entendía, y al final que el hotel ése estaría bien. El vehículo bajó por una calle, y cuando preguntaba que si cual hotel, estábamos en cruce donde había dos opciones. Tomamos a la izq. No se alcanzaba a distinguir mucho, nublado, con niebla, de noche, sólo la calle y el vehículo. Al fin algunas casas. Un kilómetro después llegamos al hotel. Tenía fachada como de cabaña, que le quedaba bien a los bosques y árboles que hay por allá. Puerta de madera con cuadros de vidrio que dejan pasar luz, y su fachada que daba su aire hogareño. Un kilómetro que se hizo largo por ir lento, y con una plática que requiere un poco más de atención. Llegamos.

El taxista me dijo algo que no entendí. Deduje que me dijo algo de ir a ver, se bajo del taxi, y me bajé con mis cosas para seguirlo. Era la entrada principal. Entrando, a ambos lados habia acceso a otros salones con mesas, el restaurant. Derecho, siguiendo de frente, habia una barra, paralela al pasillo, donde se abria mas del lado derecho para ver mas mesas. Todo de madera. Agradable. Ahí no hacía frio. Intercambian palabras el taxista y la recepcionista, una señora de notables rasgos alemanes, cabello entre plateado y blanco, corto, tal vez de cuarenta años, tal vez un poco más, y de ojos azules de mirada fuerte. Intervine en la plática, y le pregunto si habla inglés. Respuesta afirmativa, y comienza el protocolo en ese idioma. Sí hay habitaciones disponibles. Se lo hace saber al ‘preocupado’ taxista. Entonces corta lo que estaba diciendo de tajo, ya que ve que la señora habla inglés. Parecia que se disponía a explicarle la situación ( … extranjero que no habla alemán en busca de hotel … etc). Le hago la señal internacional de “cuanto es?”. Five Euro. Ya estaba acostumbrado a que me indicaran los totales de las cuentas con los dedos. Le pago. “Tankeschön”, y se retira.

La amabilidad de la señora es notable. Me da el precio de la habitación, nada caro, considerando que es un hotel familiar tan agradable, pero no es lugar turístico. Muchas cosas se me aclararon después. Las habitaciones quedan por separado, y el acceso es por la puerta al final del pasillo, que es igual a la de enfrente; salí al patio trasero, y otro edificio a la izquierda es donde estaban las habitaciones. La puerta de la habitación, me explicó, abre la puerta principal del edificio. Entro, y hay una estancia bastante amplia, con sofás que se ven bastante cómodos, sobre todo a mi grado de cansancio; mesa, y mas al fondo ni volteo a ver. Subo las escaleras, con mi mochila rellena de alcohol, y a la izq, primera puerta, está mi habitación. Hasta ese momento todo había sido bastante agradable para ser cierto. La hospitalidad y amabilidad de la gente con la que me habia topado, y la imagen impresa en mí de todo el lugar. Sólo faltaba esto: algo familiar. Entro a la habitación y percibo un aroma tan familiar, idéntico a la casa donde viví durante casi dos años, de estudiante: olor a alfombra/tela/paredes/etc ahumados de cigarro. Me sentía de vuelta en casa, sabiendome tan lejos. Y la habitación estaba bien, y lo mejor de todo, tendría privacidad :D . Habitacion

Dejo mis cosas, y decido regresar a preguntar por algún bar/pub, y al estar de nuevo en la recepción ( en seguida de la barra ), me siento tan cansado que decido quedarme, y pido una cerveza. Me atiende la señora ( estoy seguro que me dijo su nombre, pero no le entendí ), y platicamos. Tiene un excelente inglés con un perfecto acento americano. Hasta el momento, el inglés que había escuchado era con acento británico, y el español, de españa. Me platica de la cerveza. No tiene cerveza de trigo, pero me ofrece cerveza local. Me comenta que la mejor cerveza del país se encuentra en Bavaria, que es el “estado” donde se encuentra München. Pero cada lugar tiene su cerveza local, que no se encuentra en otra parte ( eso lo escuché otra vez después ). Le pregunto el porqué ponen Saar con paréntesis. Me explica que Saar, es el rio mas grande ( de la región ), y que por eso se llama al “estado” o región Saarland ( que después me dan unas clases tipo primaria acerca de todo eso acerca de Alemania ). Y sí, al ir en el Regionalbahn, veía todos los pueblos que les agregaban su ( Saar ) al final. También me comenta que el hotel la mayoría de las veces hospeda familiares que visitan a gente local, y alguna que otra vez a trabadores que vienen de fuera, y tal era el caso de unos señores bebiendo en una de las mesas, que después se acercan a hacerme mi clásico interrogatorio extranjero. Uno de ellos australiano, y el otro, alemán. Quedaron tentados a quedarse a tomar mas cerveza, pero tenian que trabajar temprano. De vuelta con la señora, le platico de mi viaje ahí y parte de mi travesía hasta llegar al hotel. Se queda pensando y saca una hoja de su impresora para hacerme un croquis de cómo llegar al Illipse. Me lo deja aún más claro que el mapita que me hicieron anteriormente, aunque diferían. “one kilometer” me decia.

dsc00590_1_1.JPGAlguna charla y tres cervezas después, tenía la mente ofuscada, y el cansancio cayó aun peor, así que me fui a mi habitación. Descubro la televisión, y la prendo para ver comerciales y programas que no entiendo. Todavia tomo un par de fotos. La vista no era la mejor del mundo, pero me hacía ver que estaba en el lugar indicado, viviendo un sueño, y disfruté cada segundo que contemplaba esa neblina, que ya no se veia tan densa. Me aviento en la cama. No duro ni dos minutos, cuando ya estoy dormido.dsc00591_1_1.JPG

3 Responses to “Pequeña historia en Illingen ( Saar ) parte II”

  1. Esta segunda parte fue más divertida :P te imagino asi con tu carita confundida LoL ; es fantástico cuando los aromas/sonidos te hacen viajar en el tiempo ! ! el olor de esa habitación te regresó a tu país y a tu época estudiantil
    P R I M E R A S !!! XD

  2. Muy curadas tus César aventuras, que padre que puedes cumpir tus sueños y que los compartas con nosotros. :)

  3. mira tu si pones la continuacion de las historias :P

    pero y haggard??

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