Pequeña historia en Illingen ( Saar )
29 de Marzo, 2007
El viaje a Londres había sido realmente una hermosa pesadilla, la cual no había terminado aún. Después de viajar otra hora y media en el tren de regreso hacia Stansted, y que pensaba que tendría tiempo de sobra para buscar mi whisky ahumado escocés, o alguna recomendación de mi tía ( en especial el Laphroaig ), llego al inmenso aeropuerto para toparme con una fila para obtener mi boleto y documentar equipaje de mas de una hora. Una hora de estar formado detras de una señora con rasgos africanos, acento incluido, y su pequeña cría, a la cual golpeaba nada sutilmente cada vez que se ponía inquieto, viendo pasar tanta gente de diferentes culturas, la chica de tatuajes sentada esperando a alguien, la pareja corriendo arrastrando maletas, una pequeña eternidad. Después de varias preguntas que no entendí por el acento británico de la muchacha de la aerolínea, me dirijo a la puerta de seguridad donde hay una fila aún peor, donde paso otra pequeña eternidad, viendo pasar todo como si fuera un sueño, del cansancio, oyendo tres o cuatro pláticas simultáneas, sin poner atención en ninguna. Cómo deseaba mis audífonos en esos momentos.
Al fin, al pasar toda la seguridad del aeropuerto, me quedan escasos 15 minutos para llegar a la puerta de abordar, lo cual me da aún tiempo de dar un vistazo rápido a los whiskys, y elegir de entre un promedio de precios, despues de varias muestras gratis. … y correr para llegar a tiempo, y formarme en la fila equivocada (al llegar y ver que no tengo un boleto “privilegiado”, me mandan al final de la fila que se habia acabado de formar ). En fin, cansado despues de la exagerada pero agradable y exhaustiva jornada del dia anterior y del actual, despues de despegar, logro dormir un poco, y pensar en todo lo pasado los ultimos dias…
Frankfurt
Hasta ese momento todo lo “planeado” había salido impecable: el eurail me permitía moverme a donde quisiera, con el pase global de trenes. Pero despues de despertar un poco, el avión llega a una zona poco poblada, a un aeropuerto pequeño ( que me recuerda al de aquí ), en donde la llegada internacional solo tienes que pasar migración donde te preguntan el asunto al que vienes y cuántos dias te quedas y con quién ( esta segunda vez que llegaba al país no me preguntaron nada, sólo me sellaron el pasaporte y me hicieron señas de pasar ); y después, hay que pasar por una puerta donde tienes dos opciones: una donde si tienes algo que declarar, y otra donde no. Yo con mis dos litros de whisky supuestamente no podía introducir al país mas que una botella, pero al pasar la puerta de “no declarar” solo sales a la entrada principal del aeropuerto, y a la salida de ésta.
La única preocupación de ese día era llegar a mi destino: Illingen. Fue el único lugar donde tenía un itinerario preciso para lugar y fecha, obviamente; me dirigía al concierto de Haggard. La sopresa fue: este aeropuerto no tiene estación de tren! Ok, no pandió el cúnico. Debía de haber otra manera de salir de esa isla, y lo digo porque al salir del aeropuerto no se veía absolutamente nada en los alrededores. La única manera, era un camioncito que salía aproximadamente cada hora y media, con un costo de 12 euros. Ok, saqué cuentas, llegaría a la ciudad como entre 4 y 5 de la tarde ya que se hacía como hora y media en ese camioncito ( del aeropuerto de Frankfurt a Frankfurt!, claro, otro aeropuerto, pequeño ). Por suerte me tocó ir solo, para poder ir a mis anchas y “descansar” un poco en el trayecto. Después de una hora llegamos al aeropuerto grande de Franfurt (&$&*()()$%$&*%) y siguió el trayecto, con nubes bajas y llovizna, casi todo el camino, el cielo gris y un clima de humedad de los que más me gustan, pero que casi no disfruté.
Frankfurt, primera impresión: ciudad grande, tráfico, humo, mucha gente, edificios grandes, edificios viejos, ciudad un poco descuidada, como un pequeño distrito federal alemán. Quiero volver para cambiar esa primera impresión por no tener una segunda. Me bajé del camion y voy caminando por una calle sucia y compro agua en un puesto donde el que atiende se me queda viendo con cara de que soy extranjero, y me dice algo que no entiendo, solo le pago y me voy, dandole el ‘tanke’. Voy directo a donde venden los boletos. En alemania no tengo que pagar nada ni siquiera reservar, pero no tengo la menor idea de cómo llegar a mi destino ( ni siquiera en información en el aeropuerto sabían ). “English?” … le pregunto a la señora que atiende, ni joven ni mayor, y me dice que muy poco. “Español?” … sonríe, y me pregunta a dónde quiero ir, con su acento español. “Illingen, saar”. Mi hoja impresa sólo dice Illingen (saar), lo cual no tengo ni idea porqué lo ponen así. La señora pone expresión de ‘donde demonios queda eso’, y me quedo intrigado. Busca en la computadora, y encuentra un itinerario de dos paradas. Lo imprime y me lo entrega. “Tankeschön”
Itinerario en mano, dispongo de una hora y media para desperdiciar en los alrededores de la estación de tren de Frankfurt. Me asomo a dos de las salidas de la estación, y sigue mi primera impresión visible en cualquier perspectiva, lo que me deshinibe de salir a conocer y optar por meterme al primer cyber/locutorio que encuentre, y buscar información para comprar el boleto del concierto, el cual tampoco tengo idea si se iba a llenar, si habría donde hospedarme, etc. Voy a uno, … nada, no tienen servicio. Por la otra salida hay otro, entro y me sorprendo al ver que venden cerveza como si fuera refresco. No se me antojaba, y subo a la máquina que me asignó. No tiene internet. Le hago un tracert desde esa maquinita y veo que llega hasta cierto host del que parece ser el ISP, y no sale de ahí. Ok, es problema del ISP. Me retiro, explicándole al encargado que no hay servicio, y pregunto por otro lugar. A la vuelta de la esquina hay otro, asi que voy a echarle un ojo. De nuevo, voy a mi lugar asignado que al igual que el cyber anterior tiene cenicero en seguida de la computadora. Veo que el sistema de administración de tiempo de uso es el mismo que el anterior, y sonrio al adivinar que el ISP será el mismo. Y, … si. Me regreso resignado a perder tiempo a la estación, a comprarme una salchicha gigante dentro de un pan, con mostaza y ketchup.
Dentro de la estación me entretengo caminando y viendo el Burger King que veía en todas partes a donde iba, los puestos de comida chatarra, gente yendo y viniendo, y veo que traigo algunos cigarros. Me salgo a fumar, por costumbre, además de no haber notado los lugares reservados para fumar, ahi dentro. Me imagino mi aspecto al elegir a una muchacha de pelo pintado de rojo, para pedirle el favor de que me diga cuánto saldo me queda de mi chip alemán. Digo que me imagino por la manera tan nerviosa que se puso al hablarle en inglés y pedirle un favor un poco fuera de lo común. Tengo suficiente para hablarle a mi Deisenprima, y decirle que voy camino a Illingen ( al fin ), y platicar un poco de ahi.
Detalle curioso: la estación de tren no huele a humo, ni diesel, ni algo así que me recordara estaciones de camiones o tal vez que me regresaran a mi niñez cuando había trenes por acá. En algún momento pregunté porqué, y me dicen que es porque todos son eléctricos ( los de ahi ). En fin, llega la hora de abordar, hacia dos destinos donde tengo que trasbordar, con 5 a 10 minutos para hacerlo. No me preocupa. Por lo general, los trenes son demasiado puntuales, y para transbordar siempre me tocó que fuera para bajarse de un tren y subirse al de enseguida. Claro, todo esto en Alemania solamente. Ahora si, empezaba mi viaje hacia mi destino final, de algunas horas, y yo ahora tenía nuevas preocupaciones. Llegaría pasadas las 10 de la noche, y yo sin conocer, sin saber de otro transporte mas que el tren, sin saber a donde llegaría, sin hablar el idioma local, sin saber si habría gente que me entendiera. Debo confesar, que al pensar en eso sentí un poco de miedo, pero en el fondo sabía que todo debía salir bien. No traía música. No tenía ganas de leer. No podía ver los paisajes, ya estaba oscuro. No podía fumar ahí. Trasbordo. Estaba tan cansado que al estar en el otro tren sentía como si estuviera en el mismo anterior. Trasbordo otra vez. El cansancio me hizo olvidar varios de esos momentos, de los cuales mi recuerdo más lúcido es el de notar que ya me metía a un bahn regional, de los que van de un pueblito a otro.
Iba en el regionalbahn, que mas bien parecía metro, ya completamente de noche, y los pensamientos abundaban. La luz encendida dentro del tren oscurecían aún más la oscuridad exterior, y me sumía en un temor creciente de sentir la velocidad llevándome hacia lo desconocido. No había nada afuera, sólo siluetas y luces lejanas. Sólo recuerdo haber visto una ciudad grande en el recorrido, plazas comerciales, franquicias, luces, calles. Me imaginaba algo parecido. El bahn se vaciaba, y se metía cada vez mas en la oscuridad. En todas las demás partes que visité, tenía una noción de donde estaba, en el mapa. Las estaciones de tren registradas en mi libro, los mapas del metro me ubicaban. Esta vez, sólo iba de un punto a otro, y me encontraba en el medio, de lo que no tenía ni idea, ni mapa, ni croquis, … tan sólo un itinerario con un destino y una hora. Empezó a lloviznar de nuevo, lo que terminó de colmar la oscuridad del paisaje desde dentro. De alguna manera, la luz dentro del tren sólo me hacía sentir mas vulnerable. Al llegar a cada estacion donde paraba, podía echar un vistazo fuera: las estaciones de tren cada vez se hacían mas reducidas, algunas con solo un par de asientos de espera, y la escalera de salida, y algunos con sus paredes llenas de grafiti, otras con media luz. Cada parada mi incógnita de cómo sería Illingen crecía mas, y de alguna manera después de ver como decrecía la calidad de las estaciones, tuve una racha de miedo, miedo a lo desconocido tal vez.
El tren se detuvo. Se abren todas las puertas, y sale la poca gente que había. Me trato de abrigar bien con la bufanda londinense de mi tía recién adquirida, tomo mis cosas y salgo a un clima frío, húmedo y oscuro. Sonreí al ver el letrero de Illingen (Saar) en la estación de tren y veo alrededor. la calle está paralela a la vía, a 3 metros de distancia. Una densa niebla hace que se opaque la luz de un farol, por encima de un camión, que no me tomé la molestia de preguntar hacia donde iba ni nada. Veo ahi cerca un local, al parecer un café, y del otro lado la calle se pierde en la niebla. Atrás solo está el tren, y enfrente, el paisaje es completamente ofuscado por la misma niebla. Mi instinto me indica ir a lo que parece un café, en vez de preguntar en el camión, y empiezo a caminar por entre el frio y el cansancio, y la niebla de paisaje, con una mochila pesada de licor, libro de viaje y ropa, y avanzo entre el silencio escuchando sólo mis pasos sobre el pavimento. Bienvenido a Illingen.
to be continued…
Creo que ya lo sabes, pero no esta de mas decirte que me encanta tu estilo de narravtiva César, sigue así; un día seria padre leer tus memorias.
P R I M E R A S!!!!
Espero que no tardes mucho para escribir la continuación
… Me encanta como escribes, cuidate! 
P.D: Está curada la nueva imagen de tu blog