Lilith, la oscura

Desde la oscura noche de los tiempos vengo a tí, me presento: soy Lilith, la insumisa proscrita, diosa de la luna negra, la madre de los íncubus, de los djins, de las fuerzas que despliegan las tinieblas sobre el mundo. No dejes de temer…

 

 

 

 

Lilith

En una forma u otra, algunos hemos sido tocados por el mito de la Madre Oscura, Lilith, en determinado momento de nuestro paso por la prepa. A mucha gente, sin embargo, quizá el nombre no le diga absolutísimamente nada. Pero héte aquí que aquí estoy yo, una big-big fan de la denostada doña, para más-o-menos contarles su historia.

En la tradición hebrea, Lilith fue la primera mujer de Adán. A ambos les fue dado el Paraíso para estrenar, por allá por rumbos del castigado Irak, donde cualquier vestigio del Edén seguramente ya desapareció, junto con miles y miles de iraquíes, en alguno de los 4,378 bombardeos diarios cortesía de la necedad de Mr. Bush. Argh. Pero eso es otra historia…

En fin, resulta que a nuestro padre Adán al parecer se le dio muy bien lo retrógrado, así que en un desplante de machito se empeñó en someter a Lilith a sus caprichos, alimentando masiva y soberanamente la santa ira de la señora, quien ni tarda ni perezosa le cantó cuántas son cinco y lo mandó con justa razón a limpiar el cuarto de los edénicos telebrejos.

La pobre Lilith (Lilitu o Ardat-Lilu, en la cosmogonía sumeria, que ya la conocía y reconocía como la madre de los djins o genios maléficos del aire, dendenantes que se escribiera el Génesis. No es por subestimar, pero, digo, la primicia es la primicia) no contó con que el bondadoso Creador entraría en un estado de supremo ofuscamiento y la enviaría a ella, a su vez, al destierro por los desiertos del mundo, en castigo por andar de revoltosa y no acceder con una sonrisa dulce y bobalicona a los deseos de su troglodita marido.

Desde entonces, la insumisa fue condenada a vagar por todo el mundo, proscrita del día ella y su progenie. Quizá por eso se le vincula con la soberanía nocturna y se le representa con el símbolo de la luna negra, esto es, el de ese tiempo vacío del mes en el que nuestro satélite desaparece de la vista.

Se supone que en su errante andar, Lilitu es el origen de la raza vampírica y sus más fantásticas variantes, al conocer bíblicamente a inocentes hombres dormidos durante la noche. De estas cópulas se supone que nacen los íncubus o demonios viriles, quienes más tarde seducirán doncellas y las convertirán en súcubus o demonios femeninos… o algo así per sécula seculorum.

La cosa es que la oscura Lilith ha ido desperdigando la semilla de la rebeldía por aquí y por allá y, por fortuna, hoy existen muchas hijas suyas que siguen fielmente el legado de su madre. Lo lamentable es que sigue habiendo muchos dignos hijos de Adán que las desean, pero también las temen. A veces más lo segundo que lo primero :( Esperemos que vengan tiempos mejores :D

 

Lilith

3 Responses to “Lilith, la oscura”

  1. Lluvia torrencial, ensordecedora.
    Nubes veloces y malignas cubren la luna y las estrellas, y el negro aterciopelado del cielo nocturno. Una oscuridad profunda vela el universo, salvo en esos instantes en que el rayo ilumina las montañas lejanas…

  2. Dejando todo a un lado, estaria bien que la semilla desperdigada de Lilith nos llevara a la nueva Civilización. El edén …

  3. hola estem tengo un clan que estamos investigando sobre ello y tenemos la sertesa de que lilith esta despierta nuevamente desearia un reunion con uds mi email es spikecawboybebop@hotmail.com

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